La ilusión de la salida de CIADI: la política de inversión de Colombia entre el simbolismo y la reforma
Por Daniel Peña Valenzuela, socio de Peña Mancero Abogados
Desde los años noventa, Colombia firmó múltiples tratados bilaterales de inversión (TBI), cediendo soberanía jurisdiccional a tribunales internacionales como el Ciadi.
La denuncia de estos tratados no elimina obligaciones: las cláusulas de supervivencia extienden su vigencia entre 10 y 20 años.
Experiencias de Bolivia, Ecuador y Venezuela muestran que la salida no impidió litigios ni condenas financieras.
Estudios académicos confirman que los TBI no son determinantes para atraer inversión extranjera; pesan más el tamaño de la economía, el ingreso per cápita y la distancia geográfica.
Cláusulas como trato justo y equitativo o la sombrilla han limitado la soberanía nacional y favorecido a multinacionales.
Colombia participa en la CNUDMI desde 2017 en la creación de un tribunal multilateral de inversiones con jueces permanentes.
El debate actual es más político que práctico: la salida no altera el statu quo inmediato, pero abre espacio para redefinir la política de inversión.
El reto estratégico es fortalecer instituciones nacionales y diseñar un marco coherente que equilibre soberanía y compromisos internacionales.
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