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La Ley Fanny Mickey, que busca proteger las regalías y derechos patrimoniales de los actores de producciones audiovisuales que luego son vendidas y retransmitidas tanto en Colombia como en el exterior, fue sancionada por el saliente presidente de la República, Álvaro Uribe, luego de ser aprobada por el Congreso, el pasado 17 de junio de 2010.

Este hecho marcó el fin de una larga lucha de más de 15 años impulsada por el CICA (Círculo Colombiano de Artistas) y por AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión), y establece el pago de regalías a artistas, intérpretes o ejecutantes de obras y grabaciones audiovisuales por las retransmisiones de las producciones en las que han participado, por la puesta a disposición de las mismas y por su alquiler, un derecho que los intérpretes en otros países han podido reclamar y disfrutar desde hace varias décadas.

En la coyuntura actual, esta nueva ley cobra gran importancia, dada la importante exportación de dramatizados, películas y novelas colombianas que se ha venido produciendo en los últimos años. Esta retribución al aporte que los actores y artistas colombianos han hecho a la calidad de las producciones exportadas no encontraba respaldo ni protección en ninguna norma nacional hasta la promulgación de la Ley Fanny Mickey.

La norma contó con un amplio respaldo en ambas cámaras legislativas y con el apoyo de todo el colectivo de actores nacionales e iberoamericanos. Para AISGE y Latin Artis (organización iberoamericana que agrupa a todas las entidades de gestión de actores de Colombia, España, México, Portugal, Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay), conseguir el reconocimiento de derechos de propiedad intelectual en las respectivas legislaciones nacionales de los países de América Latina es un objetivo fundamental.

La Ley hace referencia exclusivamente a las interpretaciones audiovisuales. No es, por tanto, una norma que afecte a otros titulares, que ya gozan de protección en la Ley de Derecho de Autor desde 1982. La Ley también incluye dos excepciones que son de exclusiva aplicación a las interpretaciones audiovisuales realizadas por actores: la comunicación pública que se realice con fines estrictamente educativos y la explotación de una obra audiovisual en establecimientos abiertos al público.

Luego, la reforma que introduce la Ley Fanny Mickey es sólo aplicable al trabajo de los actores y no al de otros titulares de derechos que ya gozan de regulación propia, reconociendo el derecho de los mismos a una remuneración equitativa, de la que sólo gozaban los autores y escritores.

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